Movimiento Asambleario de Trabajadores de Sanidad (MATS) | La Plataforma Sanidad Noroeste (formada por los usuarios y vecinos para apoyar a los trabajadores del Hospital de Villalba), ha convocado una manifestación el domingo 22 de septiembre a las 11 horas desde la biblioteca Miguel Hernández de Collado Villalba hasta el hospital. El motivo de la convocatoria: mostrar nuestro rechazo a la mala calidad asistencial y al despido de dos trabajadores que representaron a sus compañeros en el conflicto laboral que sufrieron este mes de julio.

El pasado viernes 30 de agosto, a las tres de la tarde, el grupo Quirón despedía a Chus, enfermera de quirófano del Hospital de Villalba. El viernes siguiente a la misma hora despedían a Jorge, auxiliar de enfermería (Técnico de Cuidados Auxiliares de Enfermería) de la UVI. Estas dos personas sólo tenían dos cosas en común: ser trabajadores ejemplares y haber representado a sus compañeros durante las negociaciones con el grupo Quirón durante el conflicto laboral del mes de julio. Sufrieron sendos despidos disciplinarios, por razones como replicar a un superior, o porque “se ha dedicado a hacer comentarios malintencionados y dañinos”. Traducido al castellano, por alzar la voz y por ser referentes para sus compañeros, que les encomendaron representarles en este conflicto.

El conflicto estalló a finales de este mes de junio. El grupo QuirónSalud, que gestiona el hospital, paga unos sueldos tan miserables que no conseguían suficiente personal de enfermería para cubrir las vacaciones de su plantilla. Llevaban ya dos años acudiendo a las regiones con más paro del país, Extremadura y Andalucía para, reclutar enfermeras recién graduadas. Este año la medida resultó insuficiente, por lo que subieron la apuesta: las sustitutas que aguantaran los tres meses del contrato de verano recibirían un plus de 1200€, lo que supone un aumento proporcional de 400€ mensuales. El suldo de una enfermera experimentada del hospital muchas veces no llega a los 1200€ (en los hospitales públicos de gestión pública ronda los 1700). En consecuencia, el personal que lleva años sufriendo las condiciones del hospital iba formar a compañeras sin experiencia alguna que ganaban 400€ más que ellas. La versión más cruda de la ley de la oferta y la demanda: la plantilla fija estaba demasiado atemorizada, desmoralizada y dividida para luchar por un sueldo digno. Pero no hay suficiente paro y precariedad como para que nuevas trabajadoras estén dispuestas a recorrer medio país si no se les mejora la oferta.

Indignados por la situación, tras presentar un escrito de protesta sin respuesta por parte de la empresa, los trabajadores de quirófano llevaron a cabo una sentada espontánea al comienzo del turno de mañana. La dirección consiguió que se reanudara el trabajo con la promesa de mantener una reunión con el personal de la unidad al final del turno. Los grupos de whatsapp de trabajadores del hospital echaban humo. Se convocó por este medio una asamblea del resto de trabajadores del hospital. Al comenzar la reunión entre la dirección y las trabajadoras de quirófano, irrumpieron en la sala más de 60 trabajadores. La negociación había cambiado su alcance por la vía de los hechos. En adelante, toda la plantilla luchaba unida. Cediendo ante la presión, la dirección convocó una reunión para el día siguiente con representantes de todos los servicios. Ante la inoperancia del comité de empresa, diezmado por las dimisiones, cada servicio eligió representantes, que quedaron encargados de negociar con la empresa en presencia del comité, el órgano legalmente responsable de la tarea. En las dos semanas siguientes se sucedieron las maniobras por parte de la empresa para dilatar las negociaciones. Buscaban ganar tiempo, que la movilización perdiera fuelle. Hicieron ofertas de mejoras económicas sólo para las enfermeras, buscando dividir a la plantilla al dejar fuera de la oferta a las auxiliares de enfermería, técnicos de rayos y de farmacia. Pero no lo consiguieron. Los trabajadores en lucha solicitaron el apoyo de los usuarios del hospital, que en el transcurso de una concentración de apoyo tomaron el hall del hospital y celebraron una asamblea, constituyéndose la Plataforma Sanidad Noroeste en apoyo a sus reivindicaciones y una mejor calidad asistencial. Llegado el mes de agosto y tras el fracaso de las negociaciones, la lucha entró en un compás de espera hasta el fin del mes de agosto y la inactividad que trae consigo.

https://twitter.com/Urgenciaslapaz/status/1171707738403065856

Antes de acabar el mes, el viernes 30 de agosto, se le notificaba a Chus, representante del quirófano, su despido disciplinario. Aprovechando el final de la semana para evitar una movilización coordinada de trabajadores y usuarios. El próximo viernes le llegó el turno a Jorge, representante de la UVI y trabajador del hospital desde su inauguración.

La multinacional alemana Fresenius anunció que, al adquirir el grupo Quirón y examinar su cuenta de resultados, la actividad sanitaria privada generaba un menor margen de beneficio que la gestión de los hospitales públicos. Teniendo unos ingresos asegurados por pacientes del sistema público, muchos de ellos mayores y sin capacidad de desplazarse a otros hospitales, la estrategia de Quirón para aumentar sus beneficios consiste en disminuir los sueldos y también el tamaño de las plantillas. De esta forma disminuyen el mayor gasto de cualquier empresa del sector, el personal. Las consecuencias son obvias y preocupantes para la calidad asistencial y la seguridad del paciente. Por ejemplo, las UVIs de los hospitales realmente públicos respetan el ratio recomendado de dos pacientes por cada enfermera. En el hospital de Villalba cada enfermera atiende un mínimo de tres pacientes, muy a menudo cuatro. El doble que en los hospitales de gestión pública. Negar que esto afecte a la calidad de los cuidados que reciben los pacientes es un insulto a la inteligencia y a la ciudadanía. Además, cuando los pacientes requiere cuidados de mayor complejidad que los que proporciona el hospital de Villalba, Quirón les traslada a la Fundación Jiménez Díaz (que también gestiona) en lugar de hacerlo al hospital Puerta de Hierro, más cercano y por lo tanto más accesible para los familiares que acompañarán a los pacientes hasta su recuperación. Empleando para ello las ambulancias del sistema público.

Para que el negocio de Quirón sea rentable, es imprescindible la colaboración de los partidos políticos a sueldo de los intereses empresariales depredatorios. Ningún gestor responsable de los recursos públicos admitiría semejante falta de personal ni las derivaciones a hospitales más lejanos pero de la misma empresa. Esta es la función que ha desempeñado el Partido Popular en la región: encomendar la construcción y posterior explotación de hospitales públicos a empresas privadas y favorecer que maximicen sus beneficios ignorando el pésimo servicio que prestan. Por poner otro ejemplo, el Tribunal de Cuentas desveló en un informe (censurado después, pero disponible online) que el Servicio Madrileño de Salud paga a la Fundación Jiménez Díaz hasta 6 veces más por atender una patología de lo que cuesta hacerlo en la sanidad realmente pública.

La estrategia abiertamente represiva de Quirón en el hospital de Villalba se debe al peligro que corre su lucrativo negocio de ver disminuido su jugoso margen de beneficio, y al riesgo de que se extiendan las movilizaciones a los demás hospitales del grupo que atienden pacientes del sistema público: Infanta Elena de Valdemoro, Rey Juan Carlos de Móstoles y Fundación Jiménez Díaz. Esta estrategia sería inviable sin la certeza de que ni el Partido Popular ni Ciudadanos van a exigirle que rinda cuentas de esta escandalosa transferencia de fondos públicos a manos privadas.

Estas son las consecuencias de la privatización de la sanidad: peor calidad asistencial y seguridad del paciente, sueldos de miseria y pérdida de derechos laborales.