Gerardo García | El pasado 21 de septiembre, y tras posponer una semana la fecha inicial de la misma, tuvo lugar en Madrid la primera Concentración ‘Orgullo Diverso’, con el fin de visibilizar la situación de discriminación que sufrimos un número importante de personas debido a nuestra Diversidad Funcional, así como a las distintas iniciativas ya puestas en marcha para combatirlas y poner en marcha definitivamente una plataforma unitaria, a la par que diversa, al respecto.

Pese a las no muy favorables condiciones meteorológicas, unos cuantos cientos de personas asistieron a dicha convocatoria en la que, durante un par de horas, se fueron presentando una gran variedad de colectivos y organizaciones que llevan tiempo desarrollando distintas actividades de visibilización y denuncia de las distintas opresiones a las que nos vemos sometidas las personas de un sector de la población que, entre otras cosas, es de todo menos minoritario.

Colectivos representativos de personas con neurodivergencias, de personas con diversidades sensoriales y con motoras, del colectivo de las personas LGTBQ+ con Diversidad Funcional (o discriminadas por ella), de personas usuarias o demandantes de los servicios de la Oficina de la Vivienda Independiente, de mujeres con Diversidad Funcional, pensionistas por diversas causas o en defensa de una escuela radicalmente inclusiva fueron desfilando y exponiendo sus demandas, dando a conocer las distintas actividades realizadas con el fin de conseguir sus objetivos.

La consigna más repetida durante la concentración, ‘Nada sobre nosotras sin nosotras’, dejó muy claro desde el principio la propia consideración que se tiene de las personas con Diversidad Funcional como sujeto político activo capaz de participar en la vida pública y de decidir cómo desarrollar las distintas facetas vitales; desde las relacionadas con las labores domésticas hasta la sexualidad, pasando por una mucha mayor autonomía a la hora de elegir qué tratamiento médico seguir. Asimismo, entre otras, también se expresaron demandas acerca de la necesidad de una educación realmente accesible e inclusiva para con todas las personas y sobre la situación de la persona asistente, en pos de un reconocimiento real y plenamente garantista de su figura.

Una corta pero emocionante actuación del grupo de danza inclusiva ‘B-Meet Share Dance’ dio final a un más que necesario acto en el que, además, se aprovechó para elaborar una lista de contactos con el fin de poner en funcionamiento la plataforma anteriormente citada al principio de la presente crónica.

Gerardo García es militante de Anticapitalistas.