Manuel de la Rosa Hernández | Este 27 de septiembre, millones de personas hemos salido a la calle en todos los continentes con motivo de la Huelga Mundial Por El Clima. Con esta protesta global exigimos medidas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a los gobiernos y a las empresas.

El cambio climático es consecuencia de un sistema que se ha demostrado fallido para garantizar las necesidades básicas de la mayoría social, impactando de manera injusta sobre las poblaciones más pobres y vulnerables. ¡Cambiemos el sistema, no el clima!  Estamos en una situación de crisis climática, ecológica y civilizatoria, que de no responderse con suficiente rapidez y contundencia, puede suponer la muerte de millones de personas y la extinción masiva de especies imprescindibles para la continuidad de los ecosistemas.

 

Una protesta masiva e internacional

La inacción de los gobiernos ante la grave emergencia climática en la que nos encontramos provocada por el capitalismo, llevó hace unos meses a la juventud a tomar conciencia de la gravedad de esta situación y a tomar la protesta en las calles como medio para exigir soluciones. La juventud  que se identificó con las iniciativas de la joven activista sueca Greta Thumberg es hoy el corazón de las protestas ciudadanas por el clima en todo el Planeta. Esas movilizaciones de las y los jóvenes han sido el acicate para que ahora se haya movilizado masivamente un conjunto amplio de la ciudadanía.

Esta protesta multitudinaria ha inundado las calles de más de 70 ciudades del Estado español, sumándose así a los 150 países que han participado en la huelga mundial por el clima. Esta huelga ha estado respaldada por innumerables organizaciones sociales.

La huelga ha tenido tres vertientes: estudiantil (alumnado de instituto y de Universidad ha salido de sus aulas); laboral (aunque solo ha sido convocada en las Comunidades de Aragón, País Vasco, Navarra y Canarias); y de consumo.

Miles de consignas ingeniosas, carteles y pancartas hechas a mano con material reutilizado, con una creatividad a raudales, la masiva participación de jóvenes, han sido el denominador común en todas las manifestaciones..

En estas protestas se ha sumado el conjunto de la ciudadanía y un amplio espectro de organizaciones y plataformas sociales, feministas, sindicales, ecologistas y ONGs en una gran alianza que le da aún más fuerza y voz.

 

Continuar la lucha

Mientras los mandatarios no toman medidas contundentes para solucionar los problemas climáticos las calles de todo el mundo se llenan de protestas para reclamar medidas eficaces y urgentes

Este movimiento tiene que seguir acumulando fuerza para marcar las agendas a los gobiernos exigiéndoles que tomen medidas concretas, entre ellas reducir a cero las emisiones y evitar que la temperatura global se eleve.

Después del 27S es necesario seguir dando continuidad a las movilizaciones. Ahora toca hacer balance de las movilizaciones; seguir creando conciencia social de este problema crítico y global; continuar planificando nuevas acciones; mejorar la coordinación del movimiento en todos los niveles; ampliar la organización con un mayor anclaje social, estudiantil, laboral y territorial; profundizar en las causas que provocan esta emergencia climática para combatirlas mejor.

 

Manuel de la Rosa Hernández es militante de Anticapitalistas Canarias