7 de octubre de 1977, Andoian

David Salvador Bernardo

Un taxi llevaba aparcado al ralentí demasiado tiempo la noche del 7 de octubre de 1977, cosa que preocupó a los vecinos del barrio. Tras un buen rato expectantes, un sacerdote se acerca para descubrir que el propietario del taxi, David Salvador Bernardo, se encuentra sentado en el asiento del conductor con dos tiros en la cabeza. Los tiene en la nuca, por lo que alguien, desde al asiento de atrás, se los ha pegado.

Siendo David Salvador una persona modelo, la policía piensa en un primer momento que el móvil ha sido el robo, pero al ver que no han tocado el dinero ni la documentación se quedan sin pistas. Así queda la cosa hasta que una llamada de la Triple A (grupo fascista a sueldo de integrantes del estado) reivindica el asesinato. Según ellos le han asesinado por ser confidente de ETA, pero eso nunca se pudo demostrar.

Como pasó otras veces con la Triple A, las autoridades no abrieron investigación alguna quizá por miedo a descubrir algo que no fuera de su agrado. Sólo un 45% de las acciones criminales de los grupos de extrema derecha en Euskal Herria derivaron en diligencias judiciales y de esas sólo la mitad acabaron con una sentencia en firme. Todo lo firme que se solía poner el Estado durante la Transición con la extrema derecha, que no es mucho.