Manuel de la Rosa Hernández/  El día 16 de octubre, convocados por la Coordinadora Estatal por la  Defensa del  Sistema Público de Pensiones, se concentrarán ante el Congreso de Diputados delegaciones de plataformas territoriales de pensionistas y de personas jubiladas de todo el Estado

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Hasta ahora las movilizaciones de pensionistas propiciaron que se aprobasen subidas conforme al IPC. Pero no se han derogado las reformas, ni hay garantías de que se mantenga la revalorización según este índice. De ahí nace la necesidad de redoblar la lucha en la calle.

A la calle por unas pensiones dignas

El próximo 16 de octubre esta convocada una jornada de movilizaciones en defensa de las Pensiones Públicas con manifestación estatal en Madrid y en los diferentes territorios. 

El dia 15 se juntarán en Madrid las dos columnas de pensionistas que partieron de Rota (Cádiz) y desde Bilbao que se sumarán a la manifestación del 16 que saldrá de Puerta del  Sol. Las columnas recorrerán a pie más de 600 y 400 kilómetros a pie, respectivamente. Esta manifestación saldrá a las 11:00 horas de Sol, para dirigirse al Congreso de los Diputados en la Carrera de San Jerónimo, donde tiene previsto llegar a las 12:00 horas.

Desde este punto, se marchará hasta el Congreso de Los Diputados, para presentar en el registro, la tabla reivindicativa que la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de las Pensiones (COESPE), la cual lleva reivindicando desde sus comienzos. 

Tabla reivindicativa del movimiento

Con la movilización se exige el mantenimiento del sistema público de pensiones, financiado con las aportaciones obreras y patronales o en su caso, con partidas de los Presupuestos Generales del Estado.

El movimiento reclama la derogación de las reformas del sistema público de pensiones aprobadas por los gobiernos de Rodríguez Zapatero y Rajoy. 

La primera, en 2011, amplió la vida laboral hasta los 67 años, el periodo mínimo de cotización para cobrar pensión contributiva  pasaba de 15 a 25 años y el tiempo cotizado para cobrar el 100% de la base de regulación aumentaba en dos años, hasta llegar a los 67. De esta manera se reducen las pensiones y se limita el derecho a percibirlas.

La segunda reforma, de Mariano Rajoy, en 2013, añade a la anterior dos medidas: el Índice de Revalorización anual y el Factor de Sostenibilidad. El Índice supone no subir anualmente conforme al IPC, sino el 0,25% mientras el sistema no tenga superávit. Caso de tenerlo, el aumento no podrá pasar, en ningún caso, del 1,25%. Esta nueva reforma, de mantenerse, conduce en muy pocos años al empobrecimiento a todo el colectivo.

Claman contra la brecha de género, tanto entre la población activa, con salarios inferiores para las mujeres, como entre la población jubilada, en la que, por ocuparse las mujeres de tareas de cuidados no retribuidas, tienen menos tiempo de cotización, con salarios inferiores.

Piden que las pensiones no contributivas se equiparen al salario mínimo interprofesional y este se eleve hasta los 1080 euros, conforme a la Carta Social Europea. Exigen que las pensiones se revaloricen anualmente, tomando como indicador el Índice de Precios al Consumo, anclando en la Constitución, mediante reforma del artículo 50 la garantía de dicha revalorización.

Defender las pensiones publicas es una lucha de todas

La coordinadora nació con el fin de “un reparto de la riqueza y de las pensiones para que lleguen a todas las personas” y lo hace con un lema, “gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden” 

En ausencia, de las grandes centrales sindicales, movimientos como el de las pensiones aparecen como grandes aglutinantes de la lucha social, levantando reivindicaciones de amplio espectro obrero y popular. La lucha ejemplar de los colectivos de pensionistas recoge lo mejor de las tradiciones del movimiento obrero en el Estado español. Es una batalla por los derechos de toda la clase trabajadora, por su futuro. “Insistir, persistir, resistir, nunca desistir” es uno de sus lemas.

La avanzada en ese sentido es el movimiento en Euskalherria (Biskaia, Navarra, Araba y Gipuskoa) que pretende organizar en noviembre una “jornada de movilización ciudadana” que contará en el apoyo “del máximo de colectivos sociales” y que además intentarán coordinar un paro con los sindicatos. 

La lucha de este movimiento es universal, que concierne a pensionistas actuales pero sobre todo a las generaciones futuras, que están viendo peligrar todo aquello por lo que sus padres y abuelos lucharon. Ahora toca apoyar las convocatorias próximas que levanta el movimiento de defensa de las pensiones públicas.