Pepe Mejía | El pasado sábado 12 de octubre, alrededor de 50 personas de Madrid –miembros de diversos colectivos vecinales, de Memoria, ecologistas y políticos– viajaron a Fraguas, Guadalajara; para expresar su apoyo a la reconstrucción del pueblo y manifestar su solidaridad ante la represión de la justicia contra este proyecto de autosuficiencia y autogestión.

La organización de la visita ya fue un ejemplo de experiencia colaborativa. A todos y todas que tenían interés se les aseguró el viaje. Los y las que tenían coche ofrecieron llevar a los que no tenían. Se recomendaba llevar agua y comida, que se compartiría.

A las 8.30 de la mañana fue la hora concertada para salir. Nos juntamos en una gasolinera cerca de nuestro objetivo y juntos marchamos, cual caravana, con nuestros carteles de “Madrid está con Fraguas”.

Dejamos los coches casi en la carretera e iniciamos una larga marcha por espacio de 20 minutos aproximadamente. Y allí estaba el poblado que poco se está reconstruyendo.

Después de los saludos de rigor celebramos una asamblea en la que los y las pobladoras de Fraguas nos explicaron cuestiones técnicas y de logística además del trabajo comunitario que íbamos a realizar.

En columna salimos del poblado y nos adentramos en el bosque, guiados siempre por los propios pobladores, y la tarea era recoger leña, mucha leña, para recibir al invierno. Nos desplegamos y de forma individual recogíamos la leña y la depositábamos en un solo espacio. Posteriormente montamos una cadena humana que “transportaba” la leña recogida, una a una y en mano, hasta la carretera para que después viniera el vehículo y se la llevara. El trabajo en cadena humana fue la plasmación de un trabajo comunitario y colaborativo. La leña circuló acompañada de risas y complicidades. Así cumplimos una jornada de buen rollo y con la satisfacción de haber contribuido, con un granito de arena, a este magnífico proyecto.

Posteriormente participamos en una comida que aglutinó a más de 50 personas. Compartimos comida de la más variada: tortillas de todos los tipos y estilos, empanadas, trozos de pollo asado, arroces, etc. También disfrutamos de la cerveza artesanal –hecho por los propios pobladores- y del vino que solidariamente llevaron algunos compañeros y compañeras. Todo en un ambiente de camaradería y afecto.

Después asistimos a otra asamblea en donde se explicó el proyecto que data desde el 2013. Las pobladoras explicaron que la justicia les acusa de delitos contra la ordenación del territorio y piden un año y nueve meses de cárcel. Además, tienen que pagar 16 mil euros sino, entran en prisión. Tienen el apoyo de los antiguos vecinos/as de Fraguas y eso es un acicate a su lucha y presencia. Sus antiguos moradores fueron expropiados, expulsados, para crear un campo de tiro.

Recorrimos el pueblo, nos adentramos en algunas de sus casas, visitamos la reconstrucción en donde estuvo la iglesia del pueblo y visitamos a los antiguos moradores que permanecen en sus tumbas: el cementerio de Fraguas. Y finalizamos con un recorrido por el huerto.

Fraguas -pedanía de Monasterio- está siendo reconstruido lo que el ICONA expropió. Utilizan un sistema de filtros de planta tradicionales. No tienen aguas grises y tratan de hacer todo de una manera lógica y sostenible.
Una de las tareas permanentes que tienen los pobladores es desarrollar la reforestación. La presencia de plantas autóctonas. Revertir el cultivo de pinos y plantas no autóctonas. Fomentar el cultivo de la encina, el enebro la sabina entre otras. El objetivo es la recuperación del mundo rural.

En la reconstrucción de las viviendas utilizan madera, paja y barro.

Antes de finalizar nuestra estancia en Fraguas entregamos a los pobladores una simbólica ayuda económica y el compromiso de vender camisetas para sufragar gastos.

Al final de la tarde, cuando el cielo se oscurecía, iniciamos el camino de regreso a la ciudad. Regresamos con algunos recuerdos: un manojo de albahaca morada y dos tomates del huerto.

Atrás quedaban esas imágenes idílicas del campo y su duro trabajo, así como la satisfacción de participar en un proyecto alternativo a este capitalismo depredador.

“Un buen proyecto en un buen lugar”, como dice David Llorente, ex diputado de Podemos por Guadalajara y militante de Anticapitalistas.