Oscar Blanco | Después de más 6 meses de negociación, el Ministerio de Trabajo, CCOO, UGT y la CEOE anunciaron un acuerdo para “laboralizar” a los repartidores de aplicaciones como Glovo, Deliveroo o Uber Eats. Es lo que se ha conocido como “Ley Rider” y básicamente consiste en añadir una disposición adicional al Estatuto de los Trabajadores e incluir el derecho a conocer los algoritmos que afectan a la organización laboral. 

Entrevistamos a Nuria Soto, del colectivo Riders X Derechos y repartidora de Mensakas en Barcelona, para conocer su valoración de los cambios legales, que papel han tenido como principal fuerza organizada de riders y que escenario consideran que va a existir ahora para la lucha en el sector y, en general, contra el capitalismo de plataformas.

Habéis sido muy críticos con el acuerdo y en varios comunicados consideráis que se ha cedido a las presiones de la patronal. Aunque no esté toda la información cerrada ¿Cuáles son los principales problemas?

Nuria Soto: Hay que ir un poco para atrás y ver a partir de qué momento se habló de la mal llamada “Ley Rider”. De lo que se hablaba era de hacer una aclaración en el Estatuto de los trabajadores. Nos mostramos favorables porque aparte se hacía antes de la sentencia del Supremo. Entonces aparece la sentencia del Supremo y pierde sentido hacer algo específico para riders. Creemos que lo ideal es utilizarla como base para ir más allá. Que se quede únicamente en los riders y que concluya en un momento tan distinto no nos parece bien. 

¿Por qué? ¿Qué implica la sentencia del Supremo?

El Supremo habla incluso de un convenio. Ahora no sabemos si se va a blindar que este modelo no vire hacia uno como el de Just Eat, dónde también se falta a los derechos laborales. No se habla de ninguna garantía para todos los riders que pueden ser despedidos al migrar a la laboralización. Nosotros pedíamos que se valorara también la regularización de toda la gente sin documentación, que estaba trabajando para estas empresas y estaba generando un beneficio para estas empresas, etcétera. Tampoco se estudia.

Entonces si no se utiliza el Supremo para ir más allá y, en cambio, se utiliza sólo hasta el punto que interesa, pero con pequeñas modificaciones que incluso tiran para atrás respecto a la Sentencia evidentemente nuestra posición va a ser crítica. Hay que ver todavía que va a salir. Lo único seguro es que no va ir más allá de los riders. Quizás los sectores de los riders y del taxi son los más visible, pero hay alrededor de 6000 plataformas de este tipo ya. 

En un principio pedíamos el registro de plataformas y algoritmos, esto se tumbó enseguida y se sustituyó por la modificación del artículo 64. Lo que hace es buscar una manera de que se pueda acceder al algoritmo y saber de qué tipo de relación laboral existe. La idea era saber que convenio se debe aplicar, pero si se permite la subcontratación vamos a acabar con el Sueldo Mínimo Interprofesional o por debajo del SMI y en subcontratas al estilo de Just Eat. Desde la primera reunión pedimos evitarlo.

Hablabas de la sentencia del Supremo, pero se han acumulado más de 40 sentencias desfavorables a las empresas. Existía el riesgo que esta negociación fuera perjudicial para los riders y legalizara las prácticas de las plataformas. Era la pretensión que tenía por ejemplo Glovo: Ir a un modelo como el de la ley californiana. Esto parece que no va a ser así y Glovo ha sido muy crítica con la CEOE por el acuerdo.

Exacto, sí. Entre Glovo y la CEOE lo que pasa no es que la CEOE se haya vuelto maravillosa. Dentro hay grandes empresas que consideran a Glovo una competencia desleal. Hay un conflicto interno.

Es importante también hablar de las sentencias que hay que son 42 frente a 2 porque desmonta el principal argumento de las empresas: que hay inseguridad jurídica y que por lo tanto hay que hacer una legislación que se adapte a los nuevos tiempos. Esto es puramente mentira. Lo que hay es empresas que se saltan la ley y precarizan como hace 100 años.

Hemos pasado tantos nervios con lo que pudiera salir de ley que cuando sale solo una pequeña barbaridad y no una superbarbaridad uno tiene la sensación que lo tiene que aplaudir. Nosotros no queríamos empezar ningún proceso legislativo porque era implícitamente aceptar el argumento de que hace falta cambiar la ley porque estos modelos son nuevos. Sólo entramos en el momento que se hablaba de una aclaración de la ley para que fuera más difícil saltársela y no de una modificación. Ante los fracasos judiciales, sabíamos que las empresas estaban ansiosas en entrar al campo legislativo para hacer un contrato de Trade digital como en el modelo californiano. Es verdad que parece que estamos lejos de eso, también es verdad que las expectativas son nefastas.

“La laboralización ya se concluyó con el Supremo. Ya la ganamos y ya es una evidencia. No es una cosa del gobierno”

Para Glovo, Deliveroo, Uber Eats y demás compañías su única vía era que el Gobierno les aprobara una “amnistía” porque tiene deudas millonarias con la Seguridad Social por las sanciones de Inspección de Trabajo.

Esto es otra parte que nos deja intranquilos porque justo vimos ya a las puertas de la mal llamada Ley Rider lo que pasó en Italia. Judicialmente dijeron todos estos riders son falsos autónomos, tenéis 90 días para contratarlos a todos y además vais a tener que pagar 715 millones de euros o un poco menos si cumplís el plazo de 90 días. En el Estado español íbamos en primera fila judicialmente en Europa y todos los países nos pedían referencias, sentencias… Entonces ves que llegas a un punto y se mete por en medio lo legislativo que parece que sea la panacea. Luego te aparece lo de Italia y piensas que igual no es tanto la panacea hacer una ley. 

También se habla de que el Ministerio de Trabajo y la ley rider van a laboralizar a los riders. No, la laboralización ya se concluyó con el Supremo. Ya la ganamos y ya es una evidencia. Igual la efectividad va más rápida con un decretazo. Pero no es una cosa del gobierno. Ha sido la lucha de 4 años. El gobierno está aligerando algunos procesos, pero dejando aparte otros que igual con un camino más largo hubiéramos conseguido.

https://twitter.com/TrabajadoraseAc/status/1308780240060252161?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1308780240060252161%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fpoderpopular.info%2F2020%2F12%2F17%2Friders-x-derechos-muestra-su-rechazo-ante-la-pasividad-del-gobierno-frente-a-las-plataformas-digitales%2F

Claro, la condición de falsa autonomía ya estaba reconocida y era una cuestión de aplicar el Estatuto de los Trabajadores. 

En julio del 2017 hubo la primera huelga de riders en Barcelona de la que surge Riders x Derechos que luego se extiende a más ciudades y que sois quien ha hecho que la Inspección de Trabajo actúe junto al sindicalismo alternativo. Estas 42 sentencias no han llovido del cielo si no que son fruto de vuestra lucha.

 ¿Qué papel habéis jugado en estos meses de negociación? No formáis parte de la Mesa de Dialogo Social pero ¿Se os ha tenido en cuenta de alguna forma?

Desde Riders x Derechos hemos tenido dos pilares: uno, la fuerza judicial de los procesos que hemos llevado a cabo y dos, la fuerza social y la aparición en los medios de comunicación. Hemos jugado un papel de fuerza satélite, pero a la vez como un actor clave en la negociación. De alguna forma, lo que diga Riders x Derechos es ampliamente apoyado por parte de la sociedad, tenemos voz y jugamos un papel de representación de la clase trabajadora en este sector. También por los vínculos que tenemos con otros movimientos sociales… Nuestra fuerza está ahí. En poder decir “según lo que saquéis no vais a tener respaldo”. 

En este sentido, de alguna forma se nos usó (y nos pudo interesar) al hacer la foto de la camiseta con la Ministra [Yolanda  Díaz] y tener una reunión con nosotros. En aquel momento también nos legitimaron como representación del sector. 

Sí se nos han ido comunicando las cosas y hemos dado nuestra opinión. Cada vez que nos ha llegado un borrador filtrado hemos hecho una valoración y se la hemos mandado al Ministerio. Entendemos que alguna presión tiene que haber ejercido.

No como actores directos de la negociación, pero si con esa fiscalización y esa presión con la legitimidad social que aporta vuestra posición y experiencia…

Igual a CCOO y UGT lo que les toca es una función de diálogo social, de llegar a acuerdos… Nuestra función como movimiento no es esa. Nosotros vamos a exigir cosas y la mayoría las vamos a considerar innegociables. Es una función distinta e incluso es ventajoso no estar en la Mesa.

“Siento que somos más un muro de contención de lo que va llegando que otra cosa.”

Planteabas antes que hay miles de plataformas funcionando. De hecho, ese modelo que se ha venido llamando “uberización de la fuerza de trabajo” se está extendiendo a más sectores. Seguramente todo el mundo ubica ya que quiere decir ser falso autónomo, pero ¿Qué dirías que es lo principal de ese modelo?¿Se ha perdido una oportunidad de frenarlo? 

Cuando propusimos el registro de plataformas se dijo que era una propuesta demasiado revolucionaria. Ya veremos las consecuencias de no ser demasiado revolucionario. Lo que caracteriza este modelo es sobre todo el lenguaje neoliberal que lo acompaña y las consecuencias de este. Es decir, es una explotación muy maquillada y que surge efecto. Vemos a gente de extrema derecha en las calles, en movimientos colectivos en pro de beneficios individuales. La gente puede pensar que eso es la clase trabajadora o una representación de ella y no lo es para nada. Es una de las señas más identificativas de la uberización y del camino por el que se nos está colando este modelo. 

Sí que se ha perdido la oportunidad. Es una muestra también de la fuerza que tienen estas empresas y estos lobbies. Si no se las ha parado ahora, dudo que más adelante se las vaya a parar. Ojalá que no, pero siento que somos más un muro de contención de lo que va llegando que otra cosa.

¿Más que avanzar simplemente parar golpes?

Sí, pero claro parar los golpes en dos sectores visibles mientras se va poniendo la alfombra roja para que se vayan colando en el resto. Veremos si lo que pasa ahora es el principio de algo o es simplemente una anécdota insignificante ante lo que se viene.

Estas empresas lanzan una ofensiva ideológica muy fuerte. Más allá de las prácticas concretas laborales están acompañadas de un discurso en torno a la imagen del emprendedor, de “ser tu propio jefe”, del algoritmo como organizador del trabajo… Le dan una estética cool y moderna a la explotación, a no tener derechos laborales o no tener vacaciones.

Además, en los últimos meses durante también se han creado diferentes plataformas y asociaciones que supuestamente representan a los riders a favor de la autonomía. Una especie de sindicalismo amarillo 2.0 ¿Cómo valoráis ese proceso y cómo afecta a la subjetividad de los riders?

En realidad, es lo que tu decías: sindicalismo amarillo. Ya ha existido toda la vida, pero con el 2.0. Estas asociaciones tienen acuerdos con las empresas. De hecho, llegan a ser críticas con algunas empresas con las que no tienen acuerdos. Es decir, pueden defender a Deliveroo y a la vez asistir a la manifestación contra Glovo. Pero, al final lo que defienden y justifican es este modelo: tanto a las empresas como este discurso neoliberal de que puedes llegar a ser tu propio jefe… 

También predomina el discurso de “yo quiero eso” sin ir más allá del yo. Sin hablar del estado del bienestar o sin hablar de una sanidad pública. El concepto de libertad y ser un emprendedor atado a esta idea individual que choca con cualquier idea colectiva o sindical. Es de manual. Esto se ha visto mucho más aquí en Europa que en Latinoamérica, sobre todo en España. Es el auge de las asociaciones amarillas y están logrando dar la nota como no han conseguido en otros lugares. 

Encaja perfecto porque los presidentes de estas asociaciones retuitean a Santiago Abascal y a Ortega Smith. Son abiertamente de Vox y de la extrema derecha. ¿Esas personas cómo van a representar a la clase trabajadora? Lo que van es a engañar a la clase trabajadora y por otro lado a jugar con el miedo de “si no defendéis esto os vais a quedar sin trabajo”. También es una herramienta que se ha usado siempre y que siguen usando estas plataformas 

Colaboran con la extrema derecha política, pero también con la extrema derecha mediática de nuevo tipo: you tubers, streamers, influencers… 

Totalmente, gente diciendo que ellos quieren poder autoexplotarse trabajando 12 horas o 14 horas al día de lunes a domingo. Como si poder elegir entre dinero y derechos laborales fuera una elección individual. Como si tu pudieras ir a tomar un café y decidir si vas a pagar el IVA o no. Esto no es posible. Por eso a veces también decimos: “ei, esto no es una decisión sectorial ni un problema sectorial”. Nosotros somos riders y hablamos en primera persona porque trabajamos y hemos trabajado en estas empresas. Sin embargo, ante todo hablamos como ciudadanos y hay que decir que se trata de un modelo económico. 

No es si uno prefiere derechos laborales o dinero, joder. Esto va de la historia de la clase trabajadora, de unas luchas por los derechos laborales, de querer tener pensiones… Porque uno quiera decidir elegir entre derechos laborales y dinero a mí me afectará en mi pensión el día de mañana. No es decisión suya.

Se dice que estas empresas crean empleo y tenemos que estar agradecidas. No sacan a la gente de la precariedad, se aprovechan de la precariedad de la gente”

Hay una práctica extendida en este tipo de plataformas que consiste en subarrendar o alquilar la cuenta a otras personas para que trabajen. Entiendo que provoca que haya un sector de riders que ganan dinero del trabajo de otros riders a través de comisiones y que imagino que deben nutrir las asociaciones amarillas. Y luego un sector, que comentabas al principio de la entrevista, que son las personas con una situación administrativa irregular y que no pueden trabajar de ninguna otra forma. Deben ser los que tienen más miedo de perder su trabajo. Son personas que están consiguiendo acceder, aunque sea a unos ingresos mínimos, pero no tienen alternativas. 

Claro, esta ilegalidad que han hecho pasar por vacío legal ha abierto una puerta de beneficios para la empresa, pero también una puerta de supervivencia para la gente sin documentación. Por eso pedíamos tener en cuenta a toda esta gente. Al final hay gente que cuando no tiene nada pues entre eso y tener algo, aunque sea malo…  Es una forma de sobrevivir al fin y al cabo.

Sí que es verdad que hay otra gente que igual está trabajando con la cuenta de Glovo mientras alquila la de Shargo, Uber Eats, Deliveroo y Stuart. Hay explotación sobre explotación y el último de la escalera como en todas partes es el inmigrante. 

La guerra del penúltimo contra el último. 

Exacto. A veces se dice que estas empresas crean empleo y tenemos que estar agradecidas. No sacan a la gente de la precariedad si no que se aprovechan de la precariedad de la gente. Es algo que hay que tener muy en cuenta.

Hace ya un tiempo que existen las primeras macrococinas fantasma de Glovo y Deliveroo, pero parece que tanto en Barcelona como en Madrid están apostando más por abrir este tipo de negocios para aprovechar los datos que extraen a través de las app. Además, lo hacen en un momento crítico para la restauración local que depende de estas mismas aplicaciones para gran parte de su facturación por las restricciones. 

Te quería preguntar por este fenómeno y por si crees que os abre una vía de alianzas nuevas. En Sant Martí o en Les Corts hay movilizaciones vecinales contra estas macrococinas. Quizás hay otros sectores preocupados por estas empresas, aunque inicialmente sea porque “hacen ruido” o “hay olores en mi comunidad de vecinos”.

Es la contradicción de llenarse la boca hablando de comercio local y sólo hace falta pasar por delante de un Mc Donalds o ver que Glovo ha recibido 100 millones para cocinas y supermercados fantasma. Estas plataformas son el anticomercio local. Van a acabar con él. Lo que pasa que como tampoco hay muchas alternativas a la vez el comercio local les necesita y más en una situación de pandemia. Es una simbiosis destructiva totalmente. 

Pero, sí, igual si es una oportunidad para crear nuevas alianzas con gente de los barrios. Volvemos a estar en lo mismo. Intentamos frenarlos un poco y te abren las cocinas fantasma y otros frentes. Vamos a ir contra ello a tope también porque también se van crear contratos de mierda y va a ser una mierda para la vida de barrio. Si algo bueno ha tenido la pandemia es que se estaban recuperando un poco la vida de barrio, tener menos turismo y tener más lazos. En cambio, las macrococinas van a ser un derroche total hacía un público muy concreto y que va a ir en contra de la esencia misma de barrio, la identidad y los vínculos sociales.

“Las asociaciones pro-empresa son una bomba de destrucción de organización de la clase trabajadora”

Es un modelo de atomización total. Cada uno en su casa pidiendo por la app y sin pisar ni siquiera un bar. Ya ni esos espacios de encuentro, aunque sean mercantiles. 

Para ir acabando la entrevista, el sector de los riders lleváis muchos años tratando de organizaros. Es un sector complicado. Primero, por la situación legal y también porque el tipo de condiciones laborales hace que haya una rotación muy fuerte. Las empresas han reprimido duramente cada intento de organizarse. Lo habéis vivido vosotros mismos: los primeros que impulsasteis la huelga en Deliveroo y ganasteis judicialmente la readmisión. A la mínima que alguien se levanta no hay posibilidades de seguir trabajando. 

Una de las maneras de suplirlo desde Riders x Derechos ha sido trabajar alianzas con otros movimientos sociales. ¿De qué manera crees que se puede seguir con vuestra lucha, ampliar esas alianzas…? ¿Qué perspectivas de futuro tenéis?

Algo fuerte que tiene Riders x Derechos son las alianzas con otros movimientos sociales y las alianzas transnacionales. Es decir, la coordinación que tenemos con otros movimientos de riders a nivel europeo y latinoamericano es muy grande y cada vez es mayor. Choca con las asociaciones pro-empresa que son una bomba de destrucción de organización de la clase trabajadora. Es el mayor hándicap al que nos hemos enfrentado a la hora de organizar lo que es el sector. 

Algo que ha dificultado mucho la organización es la falta de centros de trabajo. Riders x Derechos nace de los centroides que era una forma de organizar el trabajo en la que al acabar un pedido volvías a tu centro de zona. Eso permitió la organización y una movilización fuerte. Es verdad que a través del Telegram tenemos un herramienta muy potente organizativa, pero los vínculos que se pueden construir en un centro de trabajo dan más fuerza a un movimiento. 

Veremos como evoluciona este modelo construido sin centros de trabajo y con las asociaciones amarillas como tentáculos de las empresas si ahora la gente tiene que estar asalariada. También si se empieza a ver la importancia de los sindicatos. Hay que volver a entender su importancia y de los movimientos colectivos. Espero que la ley rider sirva a nivel sindical. 

La laboralización abre la puerta a que se puedan constituir comités de empresa, secciones sindicales, haya delegados de personal… Una organización sindical más formal una vez se te ha reconocido como trabajador.

Exacto. Estas asociaciones se han encargado mucho de ir en contra de los sindicatos y de las cooperativas, pero luego ya intentaran formarse como cooperativa y como sindicato. Ahora va a haber un cambio de escenario sea a mejor o a peor. Puede que beneficie a una idea más colectiva y sindical de lo que es la lucha y reclamar derechos laborales. Porque el concepto “soy mi propio jefe” y tengo mucha flexibilidad ya no estará tan disponible para alimentar este discurso neoliberal. Tengo cierta esperanza. 

Escrito por:

Oscar Blanco
Redactor de Poder Popular. Barcelona. Periodista y militante de Anticapitalistes.