Víctor de la Fuente | «Pleno respeto del derecho internacional», «moderación», «atención al derecho humanitario» ha sido una vez más la retórica pasiva de la Unión Europea ante una nueva ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. Reino Unido, Alemania y Francia se muestran directamente como brazos armados del imperialismo norteamericano y se ofrecen a atacar a Irán.

Tanto la declaración conjunta de los veintisiete europeos, como de Kaja Kallas, representante de la Unión Europea para la política exterior, no mencionan en ningún caso la iniciativa de bombardeos tomada por Estados Unidos e Israel. Son esclarecedoras en este caso las declaraciones del persidente conservador de Alemania Friedrich Merz “Este no es el momento de sermonear a nuestros aliados, sino de mantenernos unidos. A pesar de todas las dudas, compartimos muchos de sus objetivos, sin ser capaces de alcanzarlos realmente”. Poniendo sobre la mesa así las posibilidades reales de que el llamado E3, los tres grandes estados europeos, activen su potencial militar en defensa de los intereses occidentales en la región.

Una vez más con esta decisión Estados Unidos e Israel fracturan completamente cualquier régimen normativo internacional con el apoyo de la Unión Europea.

Mientras tanto en Irán ya son más de 300 personas las asesinadas, entre ellas las 180 niñas y niños de una escuela infantil bombardeada por la aviación norteamericana. Además de la ejecución de gran parte de la dirección del Estado iraní, destacando la del ayatolá Jamenei. Una ofensiva ante la cual la respuesta iraní no se ha hecho esperar, respondiendo con ataques balísticos sobre las bases militares norteamericanas en toda la región, así como ataques sobre las principales ciudades israelís. Uno de los golpes decisivos ha venido por la vía marítima, un elemento central de esta nueva guerra con el cierre del estrecho de Ormuz por parte de las autoridades iraníes. Uno de los puntos de centrales del comercio mundial, especialmente en el tráfico de petróleo. Su efecto no se ha hecho esperar y este lunes el precio del crudo ya ha aumentado un 13%.

Durante esta madrugada del domingo al lunes el conflicto se ha extendido también al Líbano, desde donde la milicia de Hezbolá ha lanzado cohetes sobre Israel en respuesta a los ataques contra Irán. La respuesta hebrea no se ha hecho esperar con dos oleadas de bombardeos que dejan ya más de 30 muertos y varios miles de desplazados ante la previsible ofensiva israelí.

La respuesta internacionalista

Organizaciones políticas, sociales y sindicales alrededor del mundo han calificado como una nueva «ofensiva imperialista» esta escalada militar de Estados Unidos e Israel sobre Irán. Una ofensiva que nada tiene que ver con la mascarada democratizante con la que éstos buscan encubrir sus ataques. Una operación que tiene más que ver con el interés de situar un nuevo régimen títere en la región que garantice los intereses estado unidenses ante el progresivo declive del imperialismo norteamericano. Irán constituye así un frente más de la ofensiva occidental para conservar su hegemonía mundial.

El imperialismo y sus bombas no han liberado ni liberarán al pueblo trabajador iraní, a las mujeres y a la juventud del régimen teocrático y represivo de los ayatolás. Los ejemplos de Irak y Afganistán son bastante evidentes de las consecuencias de las incursiones imperialistas. Una emancipación que solo puede venir de la mano de la autorganización y la lucha de las propias clases populares irnaíes.

Desde el centro capitalista occidental nuestra tarea está clara, enfrentar las bases del imperialismo occidental. Nuestra solidaridad ha de situarse cláramente del lado de los pueblos del mundo sobre los cuales occidente busca cargar el coste de su declive. Militarización, refuerzo autoritario y belicista de los Estados y sus instituciones, aumento del control fronterizo y racista, recorte de derechos y libertades son las bazas que el imperialismo no duda en reforzar para mantener su poder mundial. La Unión Europea corre desesperada por seguir manteniendo un hueco entre los grandes. Sobre este magma se levanta una nueva extrema derecha, que con una mano señala el rumbo del expansionismo imperialista y con la otra aprieta la explotación y el racismo al interior de sus fronteras. En su huída hacia adelante el papel de los internacionalistas pasa por organizar todas nuestras posibilidades para activar el «freno de emergencia», bloquear esta vorágine y levantar un movimiento contra el militarismo, ecosocialista y democrático.

Víctor de la Fuente es militante de Anticapitalistas

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