AIRE
[…] no entiendo la repugnancia sobre el uso del gas.
Apoyo firmemente el uso del gas contra tribus incivilizadas.
Winston Churchill
No tenemos ninguna convicción
salvo la respiración enardecida.
Y el aire que sigue su riguroso quehacer.
Bate una multitud cuando se agita.
Está azorado. Desencajado.
Y de tanto girar se desmadeja.
Irrumpe una algarada de viento:
no trae legiones, no trae timbales
ni estandartes ni ojivas.
Se vale de sí
de su propio aliento desfigurado
aire de aire.
Lleva una riada mostaza
que el viento mueve, esparce y desordena.
Nos envuelve en su marisma de niebla
bajo su manto nos calcina
como la nieve entretejida
como el retumbo del agua.
No tiene esqueleto.
Ni mecánica. Ni superficie.
Es un silbido
amarillo de Siena.
Un ardor que carda los cuerpos.
Pero me han dado
una copa de viento:
¿no la he de apurar?