TODAS LAS MUERTES UNA MUERTE

Felice Schragenheim, “Jaguar”: Judía alemana.
Muerte: 1944.
Causa: Exterminio.
Virginia Woolf: Británica.
Muerte: 1941.
Causa: suicidio.
Leni Riefenstahl: Alemana.
Muerte: 2003.
Causa: cáncer.
 

Como los hilos invisibles de una tierra maldita
igual que las ondas gamma en el ADN
algo más fuerte que ellas mismas las unió
hubo un lugar
un lugar sin principio
sin pausa
en el que se encontraron
y fue el Monstruo
fueron los cabellos divergentes del Monstruo
el puño de Moloch
el Fürer
el mismo sol que refulgió en sus manos
en la piel de sus manos
Virginia sujetándose el sombrero
avergonzada de lo que veía
Berlín 1935
eran los sueños que hacían ruido de cristales
descuartizados por las botas de los hombres
pobre Virginia
qué rápido se pierde la esperanza
qué veloz vuelve la noche
nunca supo que uno de los trenes contenía
un corazón de Jaguar
capaz de darlo todo por amor
oh Felice por qué entre todas las mujeres
elegiste a una de nombre Lily que solo sabía rezar

ora pues por nosotros, Lily
ora por los ferrocarriles
y por la sangre
y por el humo y el silencio
el terrible silencio de los buenos
ora por la memoria de Leni Riefenstahl
que conoció a Walt Disney antes de que fuera un delator
que entró en un manicomio de señoras
para desnazificarse

pide a Dios, Lily
que los dedos de Moloch no suelten nunca
los infinitos deslices del destino
los hilos cegadores que nos impiden ver
que al fin lo que importaba eran solo las manos
la piel de las manos
y el sol que era el mismo para los tres pares de manos
y las mismas esquinas para el desaliento
y los mismos gestos de autodefensa
y al final el mismo miedo
porque el monstruo siempre termina encontrándonos
y a ellas les halló desprevenidas
y a cambio de la vida les ofreció una suerte de inmortalidad
entretejida en hilos para siempre enredados.

(Ana Tapia)